martes, 25 de agosto de 2009

Blancas noches

He pasado blancas noches
deshaciendo el alma en niebla,
consumiendo soledades.

Aullaba la hora en tempestad,
iluminando ladina vela
en ahorcada oscuridad,

denotando palidez,
sangre, sutura oxidada,
y ahora tú,
aquí otra vez.

Alighie

jueves, 9 de julio de 2009

Té frío

Cada día ardió despacio y a su lado se consumió,
como si el alma absorbiera lentamente sus minutos,
como si sirviera en blanco el té de madrugada.

Alighie

Tuvo que querer

Tuvo que querer, nube,
con aquel aroma a rosa
en aquellos destellos
cuando aún llovía tan dentro.

Alighie

El recuerdo se apaga

Ansío donde llego,
es tarde para el suspiro,
camina sola,
con desgastado paso
guiada por su huella,
sueña sola,
la rosa lució ayer,
alma y nocturna estrella.

Belso Ruy Nogal ("ذكرى فاقيإ")

miércoles, 17 de junio de 2009

Hecha de arcilla

Saciado de Atropa que a mis pupilas
hiela con ternura,
voy extrayendo de mi fina piel
oscuras lágrimas de luna.

Saciado de Atropa,
dilatadas las pupilas,
como esquirlas del ayer
oscuras lágrimas de luna
extraigo de mi fina piel.

Alma que hice de arcilla
saciada de Atropa
ahora viaja distraída
helada con ternura.

Alighie

viernes, 5 de junio de 2009

Oí su belleza

Allí, justo en aquella esquina, ayer descansaban apoyando sus viejos cuerpos contra el muro dos ancianos. Uno contaba al otro una historia increíble.

Llegué tarde, me perdí la situación, me perdí el tiempo, y aún así me deleité como un niño, como cuando yo mismo fui niño.

Un cuento relatado con esa fatiga propia de un orador experimentado.

Tengo en el alma esculpida la belleza de la protagonista, y ahora vivo enamorado de su mirada, de su hablar, embelesado, perplejo, dibujado mi corazón en su sonrisa.

Reconozco que no sé la causa de esta incoherente sensación. Puede ser que el perderme la introducción o la causa que desató el relato me haya privado de algunos matices, que hubieran concretado y explicado mis sentimientos.

Da igual, es algo vivo, palpita de una manera tan voraz…, devora mis malos pensamientos, ataca los malos recuerdos, me tranquiliza.

Ahora que nadie me oye, me hace débil, me hace tan vulnerable, tan frágil... Si alguien más hubiera oído esa belleza…, si alguien más hubiera oído su pelo, su andar, su piel, yo lo oí, escuché como era, escuché su olor, escuché su sabor, su alma recorrió la mía como un rayo el espinazo recorriendo en escalofrío cada poro, cada suspiro.

Magnífica historia, ojala alguien más la hubiera oído, o no, así es mía, sólo mía.

Belso Ruy Nogal

martes, 26 de mayo de 2009

Nos quema el tiempo

Dicen que fue el tiempo quien lo desgastó, yo sé que fueron la soledad, aquella lucha interna que no dejaba oír y el exceso sentimental que se lo llevaba tan lejos, que le hacía seguir tan bien.

Hoy se mece en el aire, de pie, al son de una música que solo él oye. Debe ser bella la canción, porque solo baila esa.

La mirada perdida y con el alma buscando una salida para ese cuerpo tan cansado de continuar, tan harto de aguantar, al que su cerebro deja en deriva, navegando despacio, por un tiempo que para él no pasa.

Hace años que bajó las velas y camina sin luz, palpando las esquinas, cambiando de rumbo en las puertas por miedo a algo que ya no sabe explicar.

No hay una sonrisa tan capaz de quebrar el corazón más duro, tan constante, tan inmutable, tan falta de vida.

Mañana volveré al hospital, intentaré aparentar que no me importa nada, intentaré seguir, muriendo por dentro y palpitando de la piel hacia afuera.

Alighie

Denso

Su mirada me encontró,
de puntillas en su alma,
flotando, sostenido
por una densidad mayor.
(...)

Belso Ruy Nogal

sábado, 23 de mayo de 2009

ذكرى فاقيإ

وأتطلع إلى التوصل إلى
فات الأوان لتحسر
المشي وحده
البالية مع الخطوة
ويسترشد تعقب
ويعتقد واحد
وارتفعت مرة ارتدى
نجمة المساء وروح

Belso Ruy Nogal

miércoles, 13 de mayo de 2009

Tan lejos

Ahora no somos los de antes, distintos, yo ahora más tranquilo. Antes fuimos más. Para no ser bueno, el tiempo dirá si fue lo mejor.

Yo era parte de la playa y tú de la línea donde con tanta belleza el cielo y el mar se encuentran. Donde las nubes pierden identidad, donde el aire se abstrae sin fidelidad.

Pasábamos las horas entre telarañas y grietas, esperando amaneceres, soñando con lágrimas que pintaban una realidad común, pero la luna estuvo más cerca.

Tan pronto abrazados, tan lejos al instante. Anduvimos en la frontera y cuando llegó la guerra no nos matamos de milagro. Nos miramos y cada uno se dolió por su lado.

Escrita en el corazón para ahuyentar la noche oscura, sin tinta, con el alma en los labios, para el espejismo con dos destinos que continúa y que nos queda a medio camino.

La soledad que fui, el punto exacto, en la mitad de todo, tan lejos de nada. Caímos y cuando nos levantamos, nos dimos la espalda, no sentía ya el resuello en la nuca, ni el ánimo nocturno.

Vivía para morir, al final viví moribundo.

Belso Ruy Nogal ("...aún moribundo")

miércoles, 22 de abril de 2009

Es el mismo

Por ahora nada marcha igual que antes, y es que fue mejor sin ser hoy por hoy peor. El mismo campo de párpados que aletean por bulerías como quien desnuda, o recuerda al menos, a quien por vicio huye.

Al menos es distinta la enfermedad, el mismo cuerpo sí, pero distinta enfermedad. Aún siendo el consuelo necio que es, ahora se ha convertido en crónica y el hecho, en principio grave y triste, de no tener cura, ha permitido al portador de ese virulento sentimiento llegar a acostumbrarse a tales efectos terciarios, por lejanos que son ya, claro está.

Pasarán las lunas, como lo hicieron los días, pero hasta que no cambie la enfermedad, esta tos y este dolor de cuerpo serán los mismos.

Belso Ruy Nogal

miércoles, 25 de marzo de 2009

Se quedó a dormir

Me desperté, no quise abrir los ojos.

Intuí que no era temprano, pues hería ya la claridad al atravesar el panal de la persiana.

Sentí frío en el estómago, en las piernas y en los pies, aunque el pecho, aún caliente, me recordaba sus palabras:
- No te levantes, duerme un rato más.

Y el vaivén de su andar debió vencerme, como nana que duerme al niño.

Recuerdo aquellas curvas dirigiéndose hacia la puerta principal, transformando en armonía el denso aire, varando al deseo en caprichosa celeridad.

Era esa la imagen que se repetía. Una y otra vez, recostado en el borde de mi cama, al abrir la ventana, en la ducha, tras la espuma de afeitar, sentado en la cocina en el vapor de cafetera, en el torbellino de la taza, en mitad de la tostada, en el fondo del fregadero, luego en el ropero, en el sofá, en el techo, en el envés de mis párpados y otra vez en falsos sueños.

Su nombre era de gris cielo, aunque de frío recuerdo, empezaba por alegría, seguía por intuición y acababa en mi alma baldía, rendida. Sonaba a tradición, olía a pétalo desprendido, sabía a invierno y se pronunciaba suave, brisa de seda, secreto de Andalucía.

Nunca antes se quedó a dormir.

Belso Ruy Nogal

viernes, 27 de febrero de 2009

Alama

Cuando el alma se queda sin dueño,
acá, tan cerca, tan enferma,
consumiendo de su aire,
gastando de su vida,
llorando de su agua,
amando de su luz,
apartándose de ti.

Belso Ruy Nogal

Al tacto

Volar al desnudo tan cerca de él
como si el sentido fuera huido,
admitiéndolo antiguo y consentido.

A la ausencia palpitante y necesaria
despertará del sueño frío,
anhelando, ignorando del alma
su deseo.

Matar al desaire, sin mirar hacia atrás,
sin su orgullo de plata,
sin estrella, sin calma,
pudriendo su misma enfermedad.

Muriendo al tacto, sin sentidos.

Belso Ruy Nogal

sábado, 31 de enero de 2009

Aún

Ahora que viene lo bueno, te recuerdo, tú aún más lejos, y yo, aún más sediento, más solitario.

Aunque no escogí tus lágrimas hace años que vivo con aquellos lamentos, en aquellas calles, para las mismas sensaciones, cubierto aún de ceniza y fue aquel futuro que se nos sirvió en bandeja de plata ocre al que tú mirabas sin probar nada.

Todo parpadeaba al ritmo del giro vital, palpitando tú y yo a medias, compartiendo el respirar y sin amarnos. Cuando nos miraban, nosotros éramos para ellos, disfrutando cada uno del otro y el aura era envidia, alimento de alimañas, para seres oscuros de piel blanca, de aquellos que se nutrían aún de mis desgracias y de mi dolor.

Aún más estúpido te vi pasar, y aunque te debí parar, es ahora que viene lo bueno, y te recuerdo, tú aún más lejos, y yo, cada ves más triste, pero saciado y acompañado.

Aún sin volver a vivir como entonces voy ofreciendo lendreras para el alma que no tengo, pero muero y muero, olvido y olvido.

Belso Ruy Nogal

Viento gris

No se puede oler el tiempo como se huele allí, ni ver pasar atardeceres tan rápido y los días son de 12 horas. Nunca es primavera, huele a f...