Cae la tarde en su oscuro suspiro
y aprovecha el día para morir.
Tropieza ansiado el frío destino
y suplicando va, por el olvido,
recuerdos de un pasado sin sufrir.
Se deshizo la mañana
cayendo blanca,
con lágrimas vítreas
presa en cadenas.
Llora al desespero la ausente ira
caprichosa, en desmayo y en plena huida.
Es soleada el alma en la esperanza
y el hado turbio en la proscrita tibia
siendo de condena no una alabanza.
Se deshizo lenta el alma
resbalando alta,
en copo de un ayer,
tras fallecer.
Cae la tarde en suspiro
y suplicando va,
por el olvido.
Alighie
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