Cuando callas no hay penumbras,
no más allá de antiguas sombras,
y el abrigo de plumas blancas
hace del gozo merma
y sujeta enormes vigas.
Nunca supiste decir ni decidir,
esperabas a que pasara
sin saber que lo eterno poco dura,
y en el jardín verde sin vida
reinando como una losa;
una rosa deslucida.
Pasando horas como estrellas
en la noche, como quien las cuenta
sin paciencia de una en una,
en tristeza impropia y vulgar,
al salir impar, llora,
porque ya no le ama.
Es sin necesidad necesitar,
albergar; cuidar,
morir; intentar vivir
en el sentimiento de dolor
al no poder sufrir,
pues aún estás a tiempo
de olvidar,
que no hay recuerdos,
ni besos, ni caricias
que vaya a buscar,
que fueron suyos
y de regalo, ajenos,
como ajados los días de soledad,
si no hay penumbra,
no hay tranquilidad.
Alighie
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