Me susurraste;
Me deslizo entre el ayer y el alba,
sueño con un futuro que no llegará,
vivo muerta entre luz y oscuridad
y suspiro por lo que es ausente,
Me confesaste;
veo morir lo que más quiero,
sobrevivo intacta al tiempo,
decaigo en soledad y sosiego
y tan vulgar que vago presa.
Me murmuraste;
No hay cielo para mi penumbra,
no hay pena para tanto llanto,
ni lago eterno con tal secreto
que tan profundo se esconda.
Me mientes:
abatida espero el fatal día
en que la corriente tranquila
hunda mi alma de amor herida
en la tumba de paz sombría.
Te confieso:
No lloraré más atardeceres,
avivaré las velas apagadas,
ahogaré por ti los vientos
y huido llamaré tibio
a las puertas del infierno,
allí sin miedo ni dudas
conquistaré dolor y fuego,
no tendré piedad cobarde.
Cuando me vea herido
y la oscuridad se acerque
quebrando mi voluntad,
con mi último aliento,
con el corazón molido
y nunca más en soledad
gritaré que por amor he caído.
Alighie
No hay comentarios:
Publicar un comentario